Rolando Figueroa: “si uno tiene un corazón solidario puede ayudar a quienes los han ayudado”

Rolando Figueroa: “si uno tiene un corazón solidario puede ayudar a quienes los han ayudado”

 

“Más allá de la carrera, lo que demostró Miguel es que si uno tiene un corazón solidario puede ayudar a quienes los han ayudado”, expresó el vicegobernador de la provincia del Neuquén, Rolando Figueroa, quien recibió junto al diputado Maximiliano Caparroz esta tarde en la Legislatura a Miguel Manríquez, corredor ciego que corrió en el mes de abril los 110 kilómetros en el Patagonia Run acompañando el proyecto Casatuya que lleva adelante la Asociación ‘Puentes de Luz‘ de San Martín de los Andes

 

Figueroa resaltó la importante labor que ‘Puentes de Luz‘ lleva a cabo, “porque siempre aprendo de cómo en una asociación en el sur neuquino dan todo permanentemente para que los chicos puedan estar mejor. Y cómo, en su momento, estos chicos pueden colaborar con la institución como lo viene haciendo Miguel”.

 

“Este plan para lograr que cada uno de ellos puedan llegar a tener una vivienda es el llamado de atención que ha hecho Miguel, haciéndolo visible por todos los medios y dando a conocer el excelente trabajo que realizan en Puentes de Luz”, afirmó el vicegobernador.

 

Las autoridades Legislativas hicieron una mención a Manríquez por su participación deportiva con un fin solidario, y entregaron un aporte de la Legislatura en colaboración con la campaña que lleva adelante el corredor para Puentes de Luz. Un proyecto que apunta a la compra de un terreno y la construcción de la primera vivienda para personas con discapacidad.

 

Maximiliano Caparroz dijo que es un orgullo recibir a Miguel en representación de los diputados de la casa, “porque es un ejemplo para todos nosotros. Un neuquino que pese a las adversidades nos da un ejemplo de superación a través del deporte”.  

 

Miguel Manríquez explicó que Casatuya es un viejo anhelo de Puentes de Luz, “y el año pasado después de correr 70 kilómetros me preguntaron si iba por más, y acepté el desafío si alguien colabora con las personas con discapacidad”. “Al ser esta una necesidad tan palpable, no había más que hacerlo y lo hice con mucho placer”, agregó y dijo esperar que prontamente esté la primera de las casas para seguir adelante. Miguel fue recibido en la Legislatura junto a Luis Rodríguez, director ejecutivo de Puentes de Luz.

 

En el 2010, Miguel Manríquez tuvo un accidente de trabajo que lo dejó ciego. A partir de sus ganas de transitar este nuevo camino que se interpuso en su vida, la ONG Puentes de Luz fue clave en su rehabilitación. Desde ese momento comenzó a participar de distintas carreras hasta completar los 110K en el último Patagonia Run.

 

En la campaña de concientización y recaudación Casatuya todos pueden participar con la compra de un kilómetro por un dólar, con el desafío de recorrer 200.000 kilómetros y juntar 200.000 dólares para la adquisición de un terreno y la construcción viviendas para personas con discapacidad. Miguel ya tiene su casa, pero corre para que sus pares puedan tener la suya.

 

Durante su participación en la carrera Mujeres Corren el 9 de marzo en San Martín de los Andes ya lograron recaudar 8.300 dólares para la campaña. ‘Puentes de Luz’ es una Asociación Civil sin fines de lucro que incluye dos Centros de Día con actividades terapéuticas, pedagógicas y de rehabilitación; un club de amigos para la inclusión y recreación de los jóvenes; y un proyecto productivo llamado “Sabor Natural” mediante el cual recaudan fondos a través de la comercialización de productos orgánicos y gourmet.

 

Prensa Legislatura

Telenoche I Canal 13

La Carrera de su vida – La historia de vida de Miguel contada por Juan Butvilofsky que viajó a San Martín de los Andes especialmente para conocer a Miguel y saber más del proyecto CASATUYA.

Es ciego y va a correr 110 kilómetros para ayudar a los demás I Clarin

La vida le arrancó la posibilidad de ver. No de una vez, sino en duras cuotas. A los 9 años, Miguel Manriquez vivía en una chacra con sus abuelos. Se lastimó el ojo izquierdo, le hicieron varias operaciones, pero no se lo pudieron recuperar. Ya con 44 años, trabajando como tornero mecánico, se accidentó con un alambre y perdió el ojo derecho. Desde entonces, no ve absolutamente nada.

Es ciego y va a correr 110 kilómetros para ayudar a los demás I 
Clarin


«Son los dos únicos accidentes que tuve en mi vida. No tengo ningún hueso roto, no tengo nada más. Fue en los dos ojos. Estoy como marcado», dice a Clarín en una charla telefónica.

Ocho años después de haber quedado a oscuras, se anotó para participar en Patagonia Run, la carrera de montaña más importante de Sudamérica, que se hará el 12 y 13 de abril. Es una ultramaratón de 110 kilómetros, por caminos y senderos exigentes. Miguel va a correr más de un día completo, estima que entre 24 y 30 horas.

Nada hubiera pasado -ni la carrera, ni esta nota- si no fuera por su hija Solange. Tenía dos años y medio cuando lo invitó a una caminata que organizaba el jardín de infantes. Miguel se negó a ir, porque no podía ver. Entonces la pequeña se dio vuelta y le dijo a su madre: «No me quiere acompañar más». Para el hombre, esto fue un click.

«Me di cuenta de que tenía que hacerlo, porque no dejaba de ser papá. Yo me había quedado ciego, pero el resto seguía igual», analiza. Poco después, la nena se convirtió en su primer guía. Salían a caminar juntos y ella le avisaba cuando había una piedra en el camino.

En medio de ese proceso, buscó ayuda en la ONG Puentes de Luz, que brinda atención a las personas con discapacidad y que fue clave en su rehabilitación. Está ubicada en San Martín de los Andes, el lugar que Miguel -nacido en Neuquén- eligió para vivir.

Manriquez buscó apoyo en la ONG localque trabaja con personas con discapacidad.

Fue entonces cuando se metió en el mundo del running. «Antes corría porque me gustaba, pero no había participado en ninguna competencia. Después de mi accidente, que me dejó ciego, empecé a correr. Al principio me daba miedo, chocaba con los pies», recuerda.

Probó suerte en la Patagonia Run del 2013, con la modalidad de 10 K. No conforme con ese logro, al año siguiente hizo los 21K, y en 2018 se animó a los 70K. Acostumbrado a superar desafíos, esta vez se anotó en los 110K.

Con 52 años, se está preparando para el mayor desafío deportivo de su vida. Tres veces por semana va al gimnasio, donde corre en la cinta y hace ejercicios para fortalecer músculos. Cuando lo acompañan a caminar, lleva una mochila con peso y practica las subidas. Y los fines de semana hace «fondo», es decir, tiradas largas de entrenamiento.

«En la carrera hay que subir cuatro cerros. Terminás uno, y cuando querés hacer dos pasos más, ya empezás a subir el otro», dice entre risas y deja en claro que nada de esto lo asusta. «Lo más difícil es llegar a la línea de largada. Una vez que estas ahí, ya está», lanza con una naturalidad que asombra.

Al igual que en los 70K, lo va a acompañar el corredor ultra trail Cristian Barreiro. Él va delante y Miguel lo sigue detrás. Son como un bloque. Ambos van tomados de un bastón que tiene dos manijas. A veces, Miguel también se agarra de una soga que Cristian lleva en la mochila.

A los obstáculos que se somete cualquier corredor -como el frío o el dolor muscular- Miguel suma varios más. Una raíz o un tronco en el suelo se convierten en dificultades al no poder verlos. Por eso, el guía le advierte sobre estas presencias.

Además, Cristian se encarga de mantenerlo motivado. «Hay una persona a 50 metros, si mantenemos el ritmo nos vamos acercando», le dice. Es algo clave, porque Miguel es consciente de que está compitiendo. «Una vez que estás ahí, querés pasar a más de uno», asume el runner.

La nueva experiencia tiene fines solidarios. Como parte de la comisión de Puentes de Luz, Miguel promueve el proyecto «Casatuya», que busca darles un hogar propio a las personas con discapacidad que se encuentran solas -porque sus padres son mayores o ya no están- y necesitan ejercer su autonomía.

Quienes deseen colaborar, pueden comprar «1 km x 1 dólar», con el desafío de juntar 200 mil dólares para la adquisición de un terreno y la construcción de una vivienda, donde personas con discapacidad podrán vivir solas con sus pares, monitoreadas por profesionales.

Con las remeras de CASATUYA, el proyecto con el que buscan darles un hogarpropio  a personas con discapacidad

Con las remeras de CASATUYA, el proyecto con el que buscan darles un hogarpropio a personas con discapacidad

«Ellos me rehabilitaron y me pusieron en carrera. Ahora quiero aportar un granito de arena. Vamos a construir una casa y ojalá sea la primera de varias», se entusiasma Miguel, que ya tiene un hogar, pero va a correr 110 kilómetros para que otros también tengan el suyo.

AS

29/03/2019 – 15:53 I Clarín.com I Sociedad

Textos : Vanesa López I Clarin

Para Ver la Nota :

https://www.clarin.com/sociedad/ciego-va-correr-110-kilometros-montana-ayudar_0_5CsPqhxBM.html?fbclid=IwAR06iO5hqaBEtu1jkyKZGZFwhacqP5lFewOtHLrhn4Uh6N6bPcrvtckKwA8